País de egoístas o cómo seguimos siendo celtíberos

La semana pasada circuló por internet un artículo supuestamente atribuido a Arturo Perez Reverte titulado: españoles ¿sois idiotas?. Este artículo se enmarca en el debate abierto que trata de explicar la mansedumbre española a pesar de la degradación de su vida política y económica.
Justamente hablaba con una amiga este fin de semana de ello. No podía entender cómo con un 20% de paro, recortes sociales en todos los frentes, subidas superiores al IPC en muchos productos y servicios básicos, salarios bajísimos, nadie protestara mínimamente.
Recuerdo que está conversación la había tenido ya antes con algún amigo francés, que tampoco entendía cómo viviamos en España con los salarios y precios que aquí había. Ciertamente yo tampoco podía darle alguna respuesta correcta pero si logramos aventurar una hipótesis. El artículo que se difundía por internet está equivocado, los españoles no somos idiotas, somos egoistas.

Siempre se ha dicho que el problema de este país es la envidia y creo que no, el problema de este país es el egoismo. Si se admite esto, es mucho mas fácil explicar los comportamientos inexplicables.
En realidad mi hipótesis es una mezcla, de egoismo individual y carácter tribal, junto con algunas corrientes añadidas, que son la invisibilidad de los excluidos, y el pensamiento pactista inmovilista de la transición.
Esto es una mera opinión pero, ¿por qué pienso que somos egoistas?. No hay mas que ver nuestra tradición, nuestros dichos: “mi casa es mi castillo”, “cada cual en su casa y Dios en la de todos”, “ande yo caliente y riase la gente”,…lógicamente con esta tradición popular llega una crisis y es el “salvese quien pueda”. Pero además, si uno mira el civismo colectivo, cómo discutimos y en general la falta de comunicación de este país nos damos cuenta que vamos sobrados de monólogos. Por ello también históricamente hemos producido personajes como un Hernán Cortés o Teresa de Jesús, y pocos Voltaire, Rousseau,etc,..es decir, aventureros, exploradores, conquistadores santos, eremitas, místicos y pocos pensadores, filósofos,…somos un país de revoluciones individuales no colectivas. Ser un explorador supone un gran coraje individual, ambición personal, pero para producir un Voltaire es necesario tener una preocupación y conocimiento por el conjunto de la sociedad en la que se vive, es decir un pensamiento colectivo. Y ¿por qué fuimos conquistadores?. Cada caballero de fortuna iba a las américas con la esperanza de convertirse en un nuevo remedo de señor feudal, amasar fortuna y no depender de nadie. Es decir, convertirse en una copia en pequeño de un Señor, o sea, un señorito. Somos país de señoritos y de pocos industriales, nuevamente el egoismo particular. frente a lo colectivo. Por eso, en los periodos de bonanza económica también nos convertimos facilmente en nuevos ricos, y derrochamos el dinero tratando de emular a reyes y princesas, en lugar de invertir en la sociedad aunque sea con beneficios.
También a nivel de país, seguimos después de siglos debatiendo que somos y florecen los nacionalismos, incluso los localistas y municipales. Nos miramos mucho el ombligo y nos es muy dificil pensar en logros colectivos. Incluso a pesar de tener una Liga de fútbol de las mejores, nos costó años lograr una copa del mundo y todavía casi ni nos lo creemos.

No es que seamos completamente egoistas, no. Tenemos una cierta manera de pensar en lo colectivo o de solidaridad y ahí es donde entra la mentalidad tribal. En el fondo, seguimos siendo celtíberos. Las tribus mantienen la cohesión por vínculos directos emocionales o familiares y justo esto es lo que hacemos aquí. La familia y el círculo inmediato de amigos, por ellos aquí si que nos movemos, lo cual explica la abundancia de comportamientos mafiosos, corrupciones y prevaricaciones varias,… La familia. Ese tipo de estructuras favorecen ante la ausencia de un sentimiento de logro colectivo la proliferación de redes de apoyo similares a las mafiosas, o si no son ilícitas, de sano favoritismo de los conocidos. El mayor mérito para prosperar es tener buenos amigos.

Y ¿qué pasa con los excluidos de ese sistema tribal? Como somos egoistas y tribales, no les vemos. No pertenecen a nuestro entorno, podrían ser decorados urbanos. Pensamos en nuestros parados, nuestro hijo, amigo, pero no en el paro. Ante las huelgas, solo pensamos en cómo nos afectan, pero no el qué o por qué reclaman, al contrario que en países como Francia.

Tengo una amiga que tras varios años en Londres volvió a España y me contaba que a pesar de su experiencia y formación le costaba lograr algo aquí, el porqué era fácil, no conocía a casi nadie; no estaba integrada en ninguna tribu.Esto también explica nuestra afición a los bares, no como lugar donde beber y relajarse como sucede en otros lugares, sino como templos donde nuestro chamán-barman oficia de maestro de ceremonias o de hoguera tribal para que debatamos los problemas y arreglemos el mundo al tiempo que renovamos esos lazos tribales.

Mi hipótesis, es que somos egoistas individuales pero solidarios tribalmente. ¿Cuál es uno de los logros colectivos de los últimos años?. La transición sin duda. Significó la llegada de la democracia y la apertura al mundo, se pactó un compromiso que contentara y sirviera para todos. Yo era un niño en aquellos tiempos, pero analicemos un poco esto. La transición fue además el primer logro colectivo tras numerosos experimentos fracasados y que todos los mayores tenían en su recuerdo muy presente. Pero ese pacto también significó establecer un marco de lo que se puede o no puede hacer, de lo que se puede o no puede hablar, y todo lo que queda fuera de ese marco conceptual no existe. Es muy dificil tratar de convencer y contentar a todos. Hoy vemos, que ese marco que fue un logro en su momento está asfixiando los debates de puro inmovilismo y se resquebraja en muchos sitios aunque se esfuercen en recomponer costuras. Ese marco de logro colectivo está sirviendo de flotador, ante el miedo al vacio de un debate colectivo, en un país egoista y tribal, para que muchas cosas no se muevan o hablen; pero debatir y manifestarse es sano. Es signo de una sociedad viva, crítica y madura. Ser niño es tratar de actuar siempre por mi interés a corto plazo y no hacer lo que molesta, ser adulto es decir no y a veces hacer cosas que molestan para establecer proyectos a largo plazo. Y ahí está, otra de las causas de por qué este país no se mueve. Siente miedo ante el movimiento o lo ciudadano no se nos desdibuje el único logro colectivo de estos años. Somos en gran parte niños como sociedad y quizás por eso somos tan egoistas como ellos.

Tampoco es correcto pensar que son solo los jóvenes que no se mueven, es todo el país. Hay corrientes de fondo que muestran que esto está cambiando poco a poco, pero todavía no se ha alcanzado la masa crítica para producir un vuelco de mentalidades. ¿Quizás otra copa del mundo?.

Mi conclusión es por tanto, que es normal que no se manifieste nadie en un país de niños egoistas tribales con vértigo a los movimientos colectivos o todavía estamos verdes.

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