Pan y circo: Parecidos razonables entre Esquilache y Sinde

Los romanos que eran una cultura muy razonable sabían que con pan y circo se tenía contento al pueblo. En aquella época el pan era realmente la base de la alimentación y producto de primera necesidad. Y el circo o la diversión venía asegurada por un sin fín de festejos religiosos que contaban con juegos de gladiadores, fieras o carreras de cuádrigas. Además de esto existía un buen número de espéctaculos teatrales.
La falta del pan o del circo eran motivo de preocupación entre los gobernantes puesto que las numerosas algaradas de ciudadanos que en la existencia de Roma hubo coincidieron con la falta o excasa calidad de uno u otro. A ningún gobernante sabio se le ocurriría privar al pueblo de cualquiera de estos dos elementos que lo mantenían adormecido.Todas las revueltas de la historia humana han sucedido por la falta de pan o de circo.
¿Qué tiene esto que ver con Esquilache o Sinde?. Los tiempos cambian pero cuanto mas reflexiono mas paralelismos veo entre la revuelta popular o motín de Esquilache y la algarada cibernética contra la Ley Sinde que está mutando a pasos acelerados hacia una revuelta y toma de conciencia ciudadana contra su clase política mayoritaria. Y en ambos casos también tiene que ver con lo que los sabios romanos cuidaban, el pan y el circo.
En el periodo previo al motín de Esquilache el ministro tuvo que realizar numerosas reformas en el Estado y para poder pagarlas necesitó aumentar los impuestos. Además coincidieron varios factores, se produjo la liberalización del comercio de cereales (que al igual que nuestra reciente liberalización del suelo) hizo aumentar sus precios, convirtiéndose en materia de especuladores. Esta especulación coincidió con un periodo de malas cosechas, con lo que unido al aumento de impuestos disparó los precios y provocó un gran sufrimiento entre las capas mas humildes. Entre las reformas de Esquilache, también estaban el adecuar Madrid a los parámetros de una ciudad europea y se iniciaron numerosas obras públicas y de embellecimiento, obras costosas y que obligaban a subir mas los impuestos. Es decir, estaban con la carestía y la especulación tocando el pan a los ciudadanos.
No hace falta nada mas que ver los cuadros de Goya (aunque es posterior), para ver uno de los divertimentos mayores de los madrileños de aquella época, que no era sino engalanarse e ir a pasear y lucirse majos y majas. La prenda masculina por excelencia y que revestía de nobleza o tapaba andrajos (picaresca) era la capa. La capa era obligada en estos paseos calle arriba, calle abajo, que constituían la mayor diversión del pueblo sencillo. Pero las capas también servían para tapar y camuflar a delincuentes y así Esquilache en un arranque de febril lucidez decidió para luchar contra los malhechores prohibir las capas, y dictó normas para que fueran cortas y no la clásica capa española que cubría verguenzas y sinverguenzas. De un plumazo a golpe de ley, al pobre se le vería como pobre en sus paseos. Al meterse con la indumentaria de cada ciudadano, estaba el Estado metiéndose de lleno en el ocio de su pueblo. Por perseguir a unos delincuentes criminalizó a todo el pueblo.
Al principio la ciudadanía reaccionó escribiendo en los carteles del bando o en pasquines que circulaban por las calles. Pero Esquilache no cejó y ordenó que se hicieran cumplir sus leyes. Así a los panfletos y escritos, se fueron sucediendo las revueltas que comenzando en la actual plaza de Antón Martín y aledaños de Atocha acabó con miles de ciudadanos armados para asaltar la casa de las siete chimeneas, que era la casa donde vivía Esquilache (hoy día es el Ministerio de Cultura casualidades de la historia).
La capa fue un detonante o gota que colmó el vaso de un periodo previo de subidas de precios, corrupción y especulación.
No creo que tras contar esta historia hagan falta explicar similitudes. Periodo previo de subidas de precios y especulación, unido a una crisis que deja millones de parados y en esto aparece una Ley para perseguir la piratería que criminaliza a los ciudadanos. Los ciudadanos llevan años sufriendo el pan y ahora se toca el circo.
Porque internet es el circo del español de hoy, es el refugio que reviste de cierta dignidad al parado de larga duración, es donde el español se rie o critica, es el mentidero nacional y es el salón de conspiradores. Según algunos estudios publicados (2009) los internautas españoles pasan un tercio de su tiempo libre en internet cifras por otro lado inferiores a las de EEUU o Italia. Y la mayoría de esos internautas hacen uso de las páginas para las que se ha sacado esta ley. Es decir, está tocando el circo de todos y después de que a muchos también les quitaran el pan.
Llueve sobre mojado y también los cuatro gatos de internet empezaron oponiéndose a la Ley con pasquines y escritos, hoy blogs y webs. De ahí se pasó a articular todo un movimiento de cansancio ciudadano, no tanto ya por la ley sino por los desmanes de una clase dirigente que vive en sus reinos (algunos en Taifas), y que asiste a este llover sin calarse, ni entenderlo. Para entenderlo el paso previo es escucharlo cosa que no viene sucediendo en casi toda nuestra clase política. Los cuatro gatos comienzan a multiplicarse y la algarada de internet (hoy día no se va a salir a las calles) empieza a moverse en varias direcciones, organizarse y a tenor de las encuestas a preocupar al partido gobernante. A la oposición no le preocupa, porque ve el horizonte despejado para ocupar el sillón, pero debería porque ya se sabe lo que dice el refrán de las barbas. Además cuando la ciudadanía despierta es dificil volverla a adormecer.
Resumiendo,dicen que el pueblo que no estudia su historia está condenado a repetirla no se yo si esto se aplica a gobernantes.

Be Sociable, Share!
  • Twitter
  • Facebook
  • email
  • Google Reader
  • LinkedIn

3 comentarios

  • […] Pan y circo: parecidos razonables entre el motín de Esquilache y la revuelta contra la Ley Sinde cafeycigarrillos.com/2011/03/03/pan-circo-parecidos-esqui…  por hyeronimus hace 2 segundos […]

  • “A buen ver”, dijo el alcalde entrante al despedirse del saliente tras ganar las elecciones.

    Sonriente, el saliente alcalde respondio casi susurrando: Hay si tu siperas que dije lo mismo al anterior alcalde las elecciones anteriores y ahora odiado por vecinos, con enemigos politicos que antes solo eran contrincantes. Y sobre todo con la verguenza de saber que ya no se cree mi palabra. Quizás mis labios sonrien porque se que de igual modo sucederá contigo, la proxima vez.

  • […] De Esquilache a Sinde: ¿Y el motín? Por Ricardo A lo largo de estos últimos años, muchos blogueros han escrito entradas sobre las similitudes y paralelismos entre la actual “Ministra de Cultura” y el por aquel entonces Ministro de Hacienda, entre otras: Anonimato en la red. El motín de Esquilache, El Motín de Sinde, La experiencia sueca y el efecto Esquilache o Pan y circo: Parecidos razonables entre Esquilache y Sinde. […]

Deja un comentario

Tu email nunca será compartido con nadie.Los campos obligatorios están marcados con *